Un implante cerebral para curar la adicción al Alcohol

Frank Plummer, un investigador que lidió con el problema del VIH hasta el ébola en Nairobi, África, desarrolló la adicción al alcohol a inicios de su carrera investigadora, en aquellos momentos, los sujetos de prueba eran mujeres kenianas y trabajadoras sexuales, descubriendo así que algunas de ellas tenían o habían desarrollado alguna fuerte inmunidad al virus, estos serían los inicios de los tratamientos antirretrovirales para hacer frente al VIH.

Durante toda la etapa de sus investigaciones, el alcohol siempre se hizo presente. Ya en el 2012, a Frank le diagnosticaron insuficiencia hepática crónica, motivo por el cual tubo someterse a un trasplante de hígado, sin embargo, sus necesidades por probar el alcohol no cesaron, entonces Plummer intentó de todo, grupos de apoyo, programas de rehabilitación, medicamentos, terapia, etc., sin embargo, hiciera lo que hiciera, siempre terminaba cayendo en la bebida.

Entonces, Plummer sería derivado a dos neurocirujanos en el Hospital Sunnybrook, en Toronto; quienes en aquel momento se encontraban reclutando pacientes para realizar un proceso de “Estimulación cerebral profunda” o ECP, para curar algunos trastornos del Sistema nervioso.

Tras la cirugía, que básicamente consistió en la instalación de un dispositivo cerebral, para estimular los circuitos en donde existiese alguna actividad anormal. Plummer tuvo que esperar un tiempo prudente a un par de semanas para sentir realmente el cambio

Hoy en día, Plummer ha retomado sus acciones cotidianas, y ha comenzado a escribir su libro, retomando la investigación del VIH, teniendo la esperanza de algún día poder desarrollar una vacuna definitiva para esta enfermedad.

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